Los mayores de Ronda redescubren su ciudad gracias al taller de la Escuela Nómada de Fotografía y Fundación Unicaja
- hace 3 días
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Las calles de Ronda se convirtieron durante unos días en un aula al aire libre para un amplio grupo de personas del Centro de Participación Activa Mayores de Ronda que aceptó el reto de mirar su ciudad desde una perspectiva diferente. La iniciativa, organizada por la Escuela Nómada de Fotografía F22 y Fundación Unicaja, combinó aprendizaje, convivencia y creatividad en un taller que culminó con una concurrida exposición abierta al público, donde los protagonistas pudieron compartir con familiares, amigos y vecinos el resultado de su trabajo.
El taller se desarrolló a lo largo de tres sesiones con un planteamiento sencillo y cercano. La primera estuvo dedicada a descubrir los principios básicos de la fotografía, acercando a los participantes conceptos como el encuadre, la luz o la composición así como nociones históricas de una forma práctica y fácil de comprender. El objetivo no era dominar la técnica de inmediato, sino ofrecerles las herramientas necesarias para disfrutar de una afición que les permitiera observar su entorno de una manera diferente.
La segunda jornada trasladó el aprendizaje a las calles de Ronda. Móviles en mano, los participantes recorrieron algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad buscando imágenes que reflejaran su propia forma de verla. Además de las fotografías obtenidas, la actividad se convirtió en una experiencia de convivencia, en la que compartieron impresiones, intercambiaron ideas y comprobaron cómo un mismo lugar puede despertar miradas completamente distintas.
La fotografía ofrece numerosos beneficios para las personas mayores porque les anima a mantenerse activos física e intelectualmente. Salir a fotografiar supone caminar, detenerse a observar, ejercitar la memoria, prestar atención a los pequeños detalles y estimular la creatividad. Además, favorece las relaciones sociales, ya que cada imagen genera conversaciones, recuerdos y nuevas experiencias compartidas.
El momento más esperado llegó con la exposición final, que reunió a un gran número de visitantes interesados en conocer el trabajo realizado durante el taller. Para muchos participantes era la primera vez que sus fotografías se mostraban públicamente, una experiencia que vivieron con una mezcla de ilusión y orgullo.
Ver a familiares, amigos y vecinos detenerse ante sus imágenes, escuchar sus comentarios y comprobar el interés que despertaban sus trabajos convirtió la muestra en mucho más que una exposición. Fue el reconocimiento al esfuerzo realizado y una oportunidad para valorar el talento y la sensibilidad con la que cada participante había interpretado su ciudad.
La jornada concluyó con la entrega de diplomas en un ambiente de satisfacción compartida. Sin embargo, el verdadero recuerdo del taller no quedó únicamente en las fotografías expuestas, sino en la ilusión con la que los participantes afrontaron cada sesión y en la confianza que adquirieron al descubrir que todavía quedan nuevas aficiones, nuevos aprendizajes y nuevas formas de disfrutar del tiempo.
Con iniciativas como esta, la Escuela Nómada de Fotografía F22 y Fundación Unicaja continúan demostrando que la fotografía puede convertirse en una excelente herramienta de envejecimiento activo, favoreciendo la participación, la curiosidad y el bienestar de las personas mayores, al tiempo que crea espacios de encuentro donde compartir experiencias y seguir aprendiendo sin importar la edad.


